miércoles, 1 de junio de 2011

... Evanescer...

lunes, 5 de julio de 2010

Un Crepúsculo En El Purgatorio

Esperaba a que ella llegara, el sol estaba a punto de ponerse y él estaba impaciente, era la primera vez que compartían un momento así, no quería que nada saliera mal, pero si ella no llegaba no valdría la pena vivir ese atardecer solo. Comenzó a caminar entre los pilares grises que se elevaban al cielo, con su mano sentía la aspereza de la roca, bajó la mirada, el suelo arenozo estaba rojo y caliente, sonrió para sus adentros y cuando levantó la mirada ella estaba ahí, majestuosa como un águila, se sintió miserable como una serpiente, se acercó lentamente y le tendió su mano fría como el hielo, ella la tomó, su mano era cálida como el sol de primavera. Caminaron entre los pilares, se contaron secretos y minutos antes de la puesta del sol subieron a una colina, la ciudad gris y abandonada se bañó con la luz crepuscular, él puso su mano en el hombro de ella, tratando de ser delicado, de no herirla, el sol se puso, pero aún no era de noche en la ciudad, en unos momentos debían irse, la luna llama a las almas perdidas y no habría nadie para rescatarlos si algo les pasaba, se encaminaron hacia el lugar de despedida, la hora había llegado, él la miró a los ojos y una paz lo embargó, se preguntó qué sentiría ella al mirarse en sus ojos, se despidieron, ella dio media vuelta, extendió sus blancas alas y se elevó a los Cielos, él esperó a que se perdiera entre las estrellas, tenía que volver, abrió sus alas membranosas de murciélago y descendió a los Infiernos, si el Diablo se enterara que pasó un crepúsculo en el Purgatorio con un ángel lo enviaría a la Tierra

domingo, 4 de julio de 2010

Las Ironías de la Vida


Veamos, Mateo, Lucas, Marcos y Juan son una banda de juergistas que se reúnen en alguna parte y deciden hacer una apuesta, se inventan un personaje, se ponen de acuerdo acerca de unos pocos hechos esenciales y el resto que se lo monte cada uno, después se verá quien lo ha hecho mejor. Más tarde los cuatro relatos caen en manos de los amigos, que comienzan a pontificar, Mateo es bastante realista, pero insiste demasiado en esa historia del Mesías, Marcos no está mal, pero es un poco caótico, Lucas es elegante, eso no puede negarse, Juan se pasa con la filosofía...pero, bueno, los libros gustan, pasan de mano en mano, y, cuando los cuatro se dan cuenta de lo que está sucediendo, ya es demasiado tarde, Pablo ya ha encontrado a Jesús en el camino de Damasco, Plinio inicia su investigación por orden del preocupado emperador, una legión de apócrifos fingen que también ellos están en el ajo...toi, apocryphe lecteur, mon semblable, mon frère...A Pedro se le sube el triunfo a la cabeza, se toma en serio, Juan amenaza con decir la verdad, Pedro y Pablo le hacen apresar, le encadenan en la isla de Patmos, y el pobrecillo empieza a desbarrar, ve a las langostas en la cabecera de la cama, que se callen esas trompetas, de dónde sale toda esa sangre...Y los otros van diciendo que bebe, la arteriosclerosis ya sabe... ¿Y si realmente hubiera sido así?...




Fuente:
El Péndulo de Foucault, Umberto Eco



sábado, 3 de julio de 2010

El Diablo y El Relojero

Hace mucho tiempo atrás en un país muy lejano vivió un relojero, su humilde hogar estaba en una de las calles más alejadas de la ciudad, sim embargo, como las noticias vuelan, se enteraba de todo lo que ocurría, además, era el ñunico relojero por lo que todos alguna vez habíab ido a su casa a adquirir un reloj.

Tenía relojes de todos los tamaños y estilos, había uno tan grande que cubría una pared entera y otro tan pequeño que servía solo para un recien nacido, había relojes de piedra, madera, vidrio y hasta de papel, mucha gente aclamaba la habilidad del relojero, aunque a sus espaldas cuchicheaban sobre él y decían que había hecho un pacto con el diablo, sin embargo poco le importaba al relojero lo que hablaran de él, se sentía feliz creando relojes.

Cierta noche, cuando la oscuridad era total y todos dormían, incluido el relojero, apareció un jinete en un caballo negro como el carbón, las pisadas del animal despertaron a algunos, que no se preocuparon puesto que el sonido de la cabalgata iba disminuyendo, el jinete detuvo a su caballo frente a la puerta del relojero y de un salto bajó de la montura y golpeó la puerta dos veces. El relojero se levantó de su lecho preguntándose qué persona en su sano juicio iría por un reloj tan entrada la noche. Desperezándose abrió la puerta y la respuesta a su pregunta llegó sola, no era un persona, lo supo al instante en el que vio esos ojos rojos como el fuego.

-Adelante, pase- le dijo el Relojero a lo que sea que estaba en su puerta.

-¡Qué raro!- dijo el ser cruzando el umbral

-¿Qué es raro?- preguntó el Relojero

-Que no te hayas asustado conmigo, no soy muy bienvenido en muchos lugares, créeme- le respondió el ser, que era el mismisimo Diablo.

-Estoy demasiado dormido como para asustarme, ¿Qué hora es?

-¡Ja!, tal como dice el dicho:" En casa de herrero cuchillo de palo", son las 4 am- le dijo el Diablo con una sonrisa en la cara

-¡Las 4 am! pudiste ser un poco mas conciente y venir a horas más decentes- le reprochó el Relojero.

-¿Crees que mi vida es puro ocio?, tengo cosas de las que preocuparme también- le dijo el Diablo con una pícara sonrisa

-Buen, bueno...¿Qué puedo hacer por tí?

-Para mi...

¿Qué puedo hacer para tí entonces?- le preguntó el Relojero

-Quiero un reloj- le respondió el Diablo mirando a su alrededor los que habían por el lugar

-Viniste al lugar correcto entonces ¿Ves alguno que te llame la atención?

-Mmm no... ¡Ese podría ser!...no espera...mejor no...

-Si queres puedo hacer uno especial para tí- le dijo el Relojero al ver al Diablo confundido

-¿De verdad puedes hacerlo?- le preguntó el Diablo con un brillo en los ojos

-Así es, pero con la condición de que cuando lo vengas a buscar estes aquí a una hora decente- le dijo el Relojero apuntándolo con un dedo

-Esta bien...en la hora del crepúsculo vendré, en una semana...

-Muy bien te esperaré entonces- le dijo el Relojero al Diablo, el que se estaba encaminando hacia la puerta -Si no vienes en una semana venderé el reloj como cualquier otro

-Estaré aquí, no te preocupes- dijo el Diablo montando su caballo -Y para recordártelo te mandaré a uno de mis fieles amigos a despertarte cada día- dicho esto partió a todo galope, el Relojero se quedó pensantivo, en su mente se le ocurrían diversos tipos de reloj que le podían servir al Diablo, pero después de un rato decidió volver a la cama, aún quedaba noche por dormir.

Los días pasaron, hasta que el plazo de una semana se había cumplido, el Relojero estaba acostumbrado ya a despertarse con el graznido de un cuervo en el alfeízar de su ventana, el último día del plazo estaba llegando al crepúsculo, el hombre había trabajado desde el alba hasta el anochecer todos los días, dejando de lado a los demás relojes, su excusa había sido un resfriado.

A la hora del crepúsculo se escuchó a lo lejos el galope de un caballo, el Relojero estaba listo para entregar su obra maestra, los pasos del animal se detuvieron frente a su puerta y los dos golpes resonaron nuevamente, el Relojero la abrió y se encontró con el Diablo vestido elegantemente

-¿Tienes una cita galán?- le preguntó animadamente el Relojero dejando pasar a su invitado

-No te burles- le respondió seriamente el Diablo entrando a la casa

-Parece que no te fue muy bien- le dijo comprensivamente el Relojero

-Siempre me culpan de todo en este mundo ¡Ay Dios! ¿Qué he hecho para merecer esto?- dijo el Diablo levantando sus manos hacia el cielo -La última epidemia es mi culpa, como si me gustara que el Infierno se llenara cada vez más...

-Algún día las cosas mejorarán- lo consoló el Relojero dándole unas palmaditas en la espalda -Y ahora, para alegrarte la noche...

El Relojero le entregó una hermosa caja de madera tallada con figuras de demonios y criaturas infernales, el Diablo abrió sus ojos con sorpresa y recibió la caja, la abrió y su corazón estalló de emoción, el reloj era hermoso, no muy grande ni muy pequeño, no era pesado ni liviano, tallado en madera de Sauce, unos delgados hilos de agua lo recorrían por dentro, agua que no se salía puesto que vidrio escarlata lo protegía

-Es bellísimo- dijo el Diablo casi sin voz

-Es tuyo, no estaría bien decir que te lo mereces, pero es todo tuyo- le dijo el Relojero alegremente

-¿Cómo puedo pagártelo?- le preguntó aún sin voz el Diablo

-Bueno...tendría que pensarlo...

-Si quieres puedo ofrecerte el mundo entero con todas sus riquezas, todos te alabarán, cantarán canciones para tí y harán fiestas en tu honor ¿Qué dices?

-No, muchas gracias, estoy feliz como estoy ahora

-¿Sabes? hace algunos años un barbón en el desierto me repondió lo mismo que tu y hoy lo siguen venerando, aunque no le veo mucho futuro a eso, no es por menospreciarlo, ¿Quién sabe?- le dijo el Diablo pensativamente

-Ya sé lo que quiero- le dijo el Relojero

-Pídeme lo que quieras

-Todos aquí dicen que tengo un pacto contigo- el Diablo lo miró sorprendido -Es por los diseños de los relojes

-Si fuera una persona también pensaría lo mismo, pero continúa...

-Estoy solo, me agradecen por los relojes, me elogian por ellos, pero nadie me quiere cerca, estoy viejo y cercano al descanso eterno...necesito compañía

-¿A quién quieres que te traiga?- le preguntó el Diablo

-A nadie...

-¿Entonces?...

-Quiero que me acompañes para la cena todos los días que me quedan de vida.

-¡Viejo pillo!- le dijo el Diablo soltando una carcajada -Está bien, me quedaré por el tiempo que desees

-Te espero mañana a la hora de la cena entonces- le dijo el Relojero con una sonrisa

El Diablo se encaminó hacia la puerta sujetando firmemente su reloj nuevo, se despidieron dándose la mano, para sellar el pacto, la promesa que tenían. Al otro día el Diablo llegó a la hora de la cena, y los días que le siguieron también, siempre puntual, el Relojero lo esperaba cada noche con un plato diferente y de vez en cuando el Diablo llevaba comida exótica para compartir con el Relojero.

Una noche el Diablo llegó a la misma hora y descubrió que la puerta estaba abierta, entro sin golpear, preocupado por el Relojero, todo estaba igual que siempre, pero en la total oscuridad, el Diablo encendió una vela y se dirigió a la habitación del Relojero, quien estaba durmiendo plácidamente o al menos eso parecía, el Diablo se acercó y se dio cuenta que el anciano estaba disfrutando de su sueño eterno, unas lágrimas escaparon de los ojos del Diablo y éste no se las secó, habían pasado años y se habían vuelto muy amigos, se contaban todo lo que podían, cuando se le pasó un poco la pena vio una nota en el velador del Relojero, la tomó y la volteó, se sorprendió al ver su nombre escrito ahí, se sentó al lado de su amigo a leer la carta que le había dejado, un río de emociones lo embargó, desde la pena más profunda hasta la euforia capaz de mover montañas.

-¡Viejo pillo, sabía que me harías algo así!- dijo el Diablo riendo, se levantó de la cama y se fue de la casa silbando de alegría.

Al cabo de unos días el Relojero fue enterrado bajo un sauce cerca del río y todas las noches el Diablo aparecía desde el bosque aledaño y se sentaba bajo el sauce a contarle su vida al viento y a la luna, el Relojero había puesto en su nota que lo seguría esperando a la misma hora bajo el sauce al lado del río hasta que fuera el fin de los días del Diablo...

martes, 8 de junio de 2010

El Comienzo Del Fin

Si existe alguna motivación a comenzar algo nuevo ésta debe estar muy oculta, escondida en el abismo del órgano que bombea sangre al resto del cuerpo o en las esquinas más oscuras de la mente, ¿miedo al cambio? ¿quién no tiene miedo a perder lo que posee por algo que desconoce?, en ese sintido soy una más del montón, sin embargo, el afrontar un cambio modificas parte de tu vida. Pierdes o ganas, aunque por defecto pueden ser las dos
¿qué mejor que perder para ganar? tal como el nombre del reality de no sé que canal, pero no genera necesariamente felicidad o paz. A fin de cuentas
¿No que la paz es el camino?